También indexado como: Accidente
Vascular Cerebral o Ictus, Accidente Vascular Encefálico, Crisis Isquémica
Transitoria, Isquemia Transitoria
La apoplejía es una enfermedad causada por la falta de irrigación de sangre al
cerebro o por una hemorragia (sangrado) en el cerebro.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de apoplejía incluyen debilidad, adormecimiento o incapacidad para
mover un brazo o una pierna, dolor de cabeza intenso o repentino, mareo intenso o pérdida
de la coordinación y el equilibrio, dificultad para hablar y comprender y visión
borrosa o disminuida en uno o ambos ojos. Las personas con apoplejía también pueden
presentar convulsiones, vómito, escurrimiento de saliva y dificultad para tragar. Algunas
personas experimentan episodios pasajeros de síntomas neurológicos de advertencia,
llamados ataques de isquemia transitoria (AIT), antes de sufrir una apoplejía declarada.
La persona que experimenta síntomas similares o que haya padecido una apoplejía o un
ataque de isquemia transitoria necesita atención médica inmediata (en sala de
urgencias).
¿Cómo se trata?
La aspirin (Bayer Low Adult Strength®, Ecotrin Adult Low Strength®) puede ayudar
a prevenir futuros ataques de apoplejía en los hombres.
Los anticoagulantes que requieren receta médica, como warfarin (Coumadin®), se
dan rutinariamente a personas que han padecido de apoplejía.
A las personas que han tenido una apoplejía causada por un bloqueo de los vasos
sanguíneos (apoplejía isquémica) se les recetan medicamentos para disolver los
coágulos (trombolíticos), como recombinant tissue plasminogen activator
(Alteplase®) y heparin. Los pacientes con apoplejía causada por hemorragia cerebral
(apoplejía hemorrágica) por lo general reciben tratamiento quirúrgico para
detener el sangrado y reparar los vasos sanguíneos. Después del tratamiento en la
fase aguda de una apoplejía, los médicos por lo general recomiendan
rehabilitación, incluyendo terapia física, del lenguaje y ocupacional.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Potasio: Los investigadores han
encontrado una relación entre las dietas bajas en potasio y un incremento en el riesgo de
apoplejía. Las personas que toman suplementos de potasio parecen estar en menor riesgo de
sufrir una apoplejía que quienes no los toman. Mantener un consumo elevado de potasio se
logra consumiendo frutas y verduras.
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
- Frutas y verduras: Las dietas altas en frutas y verduras se asocian con
una reducción en el riesgo de sufrir una apoplejía, según han encontrado la
mayoría de los estudios. En una prueba preliminar amplia, los vegetales de hoja verde y
las crucíferas, además de las frutas y jugos cítricos, ofrecieron la mayor
protección. Como no se sabe con certeza qué componentes de las frutas y las verduras
son responsables de los efectos protectores contra la apoplejía, las personas que deseen
reducir su riesgo de padecer este problema deben consumir más frutas y verduras, en lugar
de tomar suplementos.
- Grasas saturadas: Algunos informes recientes sugieren una relación
entre el consumo de grasa, incluyendo la grasa saturada (sobre todo de la carne y la leche), y
una disminución en el riesgo de apoplejía. Estos hallazgos inesperados
pueden deberse a las condiciones peculiares de la dieta en el país donde se realizó
el estudio (Japón) o a fallas en el diseño del mismo. Otras pruebas sugieren una
relación contraria: La gente que consume más grasas saturadas está en
mayor riesgo de padecer apoplejía.
- Grasas insaturadas: Las pruebas relacionadas con el papel de las grasas
no saturadas (sobre todo las de los aceites vegetales, los alimentos cocinados y procesados
con aceites vegetales, las nueces y las semillas) tampoco han arrojado resultados
concluyentes. Es posible que las grasas no saturadas tengan diversos efectos en diferentes
tipos de apoplejía, o que algunas de las grasas no saturadas difieran de otras en su
influencia en el riesgo de sufrir de apoplejía. Además, el posible beneficio de
consumir pescado, rico en ácidos grasos omega-3
sigue sin comprobarse. En algunos, aunque no en todos los estudios, el consumo de pescado se
ha relacionado con un menor riesgo de sufrir apoplejía.
- Consumo de sal: Entre personas con sobrepeso, un incremento en el consumo
de sal de 2.3 gramos (1/2 cdita. aprox.) al día se asoció con un incremento del 32%
en la incidencia de apoplejía y del 89% en la mortalidad. Reducir el consumo de sal es
una manera de reducir el riesgo de sufrir de apoplejía.
- Potasio: Los investigadores han
encontrado una relación entre las dietas bajas en potasio y un incremento en el riesgo de
apoplejía. Las personas que toman suplementos de potasio parecen estar en menor riesgo de
sufrir una apoplejía que quienes no los toman. Mantener un consumo elevado de potasio se
logra consumiendo frutas y verduras.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Tabaquismo: Fumar se asocia con un incremento importante en el riesgo de
padecer apoplejías. Incluso el humo de otros fumadores incrementa el riesgo para los no
fumadores.
- Ejercicio: El ejercicio reduce el riesgo de sufrir de apoplejía,
según la mayoría de los estudios, aunque no todos. Los beneficios del ejercicio
probablemente se deban a sus efectos sobre el peso corporal, la presión sanguínea y
la tolerancia a la glucosa.
- Peso: En la mayoría de
los estudios, la obesidad se relacionó con un incremento en el riesgo de padecer
apoplejía. La grasa abdominal excesiva parece estar más directamente relacionada al
incremento en el riesgo de sufrir de apoplejía, en comparación con la
acumulación de grasa en los muslos y glúteos.
- Alcohol: La relación entre un consumo moderado de bebidas
alcohólicas y la apoplejía no está clara. Tomar una o dos copas al día ha
reducido el riesgo de sufrir de apoplejía en la mayoría de los estudios, aunque
algunos investigadores no encontraron efecto protector alguno y otros más observaron que
incluso un consumo bajo de alcohol incrementa el riesgo. En cambio, beber en abundancia y con
frecuencia ha aumentado consistentemente el riesgo de sufrir de apoplejía, dado que
incrementa la presión sanguínea y causa
disfunción del músculo cardiaco, además de otros efectos adversos.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta julio de
2004.